Redacción Central: GCONicaragua
La retórica y acusaciones del dictador sandinista Daniel Ortega hacia Estados Unidos y, en particular, hacia el Presidente Donald Trump, se han caracterizado por un tono desafiante y crítico, enmarcado dentro del discurso antiimperialista que Ortega ha mantenido durante décadas.
Durante el primer gobierno del Presidente Trump, Ortega acusó a Estados Unidos de intervenir en los asuntos internos de Nicaragua, especialmente tras las sanciones impuestas por Washington a funcionarios de su gobierno y a miembros de su familia, bajo la Ley Magnitsky y la Ley NICA Act.
En sus discursos, Ortega calificó las acciones de Trump como “agresiones imperialistas” y denunció que Estados Unidos buscaba “imponer su dominio” sobre Nicaragua y América Latina. También lo acusó de promover políticas “racistas” y “neocoloniales”.
Estos ataques verbales se intensificaron durante las protestas de 2018 en Nicaragua, cuando el gobierno del Presidente Trump condenó la represión estatal contra manifestantes. Ortega respondió acusando a Estados Unidos de financiar un intento de “golpe de Estado” y de manipular a la oposición nicaragüense.

Los ataques de Ortega hacia el Presidente Donald Trump y Estados Unidos combinaron retórica antiimperialista, denuncias de injerencia extranjera y una defensa de su régimen y sus aliados como el narcoterrorista Nicolás Maduro y países hostiles como China, Rusia y Cuba frente a las sanciones y críticas internacionales.

